August 21st, 2008

Lubina all'acqua pazza


Después de los atracones del verano no me vedría nada mal un par de semanitas o tres a base de pescadito blanco al horno... así que empezamos en seguida!!

No sé a vosotros pero a mí las vacaciones me sientan fatal, vaya, fatal para la línea porque lo que es para lo demás me sientan de miedo :P Cervecitas de más, vinitos de más, desayunos y meriendas más azucarados de lo normal y caprichitos a go-go. Para eso están, no?

Este año, tengo que ser sincera, me esperaba algo peor. Después de estar dos meses en casa, sin moverme esperaba que ciertas partes de mi cuerpo aumentaran en un modo alarmante pero menos mal que al final no se han cumplido las previsiones más pesimistas :) claro que me he cuidado todo lo que las ganas me han permitido y me he machacado a abdominales y ejercicios de piernas tirada por los suelos que era lo unico que podía hacer. Ahora me toca ponerme “a plan” desintoxicante (más que nada) y seguir nadando como una loca (se me ponen los dientes largos solo de ver los cuerpazos de los nadadores de las olimpiadas).

Han sido unas vacaciones poco fotográficas... No, no es que no tuviera ganas es que me ha faltado un poco de inspiración y, sobre todo, un buen objetivo. Quería comprarlo antes de ir de vacas pero no me gusta hacer las cosas a tontas y a locas así que he “desperdiciado” un montón de atardeceres con la baba caída... el año que viene será.

Y como ya empieza a ser habitual os hago un pequeño tour de las vacaciones:

1° día – Llegamos a Valencia

Cogemos el coche y nos dirigimos hacia sur y más concretamente hacia Cabo de Gata. Parada técnica en Mazarrón (Murcia) para meternos entre pecho y espalda la primera paella. Waw! Qué bien sienta con su ensaladita, su sangría y el mar enfrente :)




2°, 3° y 4° día – Por esos pueblos de dios

Granaína de pura cepa pero que no haya puesto jamás un pie en Almería... bueno, yo no conozco muchas... Creo que soy la Andaluza que conoce menos Andalucía de esta tierra. ¡Quèe vergüenza! Pues bueno, mejor tarde que nunca, esta zona hacía siglos que quería conocerla y hasta allí llegamos para pasar unos días de relax total, sol y playa.




Mola, eh? ;)




10 puntos a quien me diga cómo se llama la flor... yo ni idea oiga.

Para los que vayáis por allí, si alguien le interesa un consejillo para el alojamiento, nosotros estuvimos en el hotel Los Patios, un oasis en el desierto muy cerca de la playa El Playazo. Poquitas habitaciones con su terracita y su ducha esterna privadas (para cuando uno vuelve con to’ la arena pegá de la playa). Es de verdad muy bonito y cómo de lo que se trata es de descansar qué mejor que un sitio como este donde de noche te subes a la terraza a observar las estrellas y te das cuenta lo acostumbrados que estamos a la luz (sobre todo artificial) y lo bien que viene dejarse absorver por el silencio y la inmensidad del cielo.
El hotel está cerquita Rodalquilar (un pueblito encantador) donde por la noche hay un poco de vidilla. Allí cenamos en La Tabernilla, un restaurante con una terraza externa con pocas mesas, velitas y un menu original y a buen precio. Y hablando de precios cuidadín en Cabo de Gata que segun en qué sitios te roban a mano armada...
El hotel también dispone de servicio de restauración pero solo con reserva si no está cerrado.




4° y 5° día – Visitica a los papás

A los papás y a los gatos porque ahora tienen 3 y 5 que acaban “de sacar del horno” pero que casi no los pudimos ver porque tenían sólo una semana y la madre se ponía de morros si nos acercábamos.




En orden de aparición: Chico, Nano y Nero (que resultó ser Nera y es la madre de los retoños :)

El resto de nuestros días los hemos pasado en Torrenueva a excepción de una vuelta que nos dimos por Las Alpujarras para comer el plato alpujarreño (patatas a lo pobre, pimientos, huevo frito, jamón, chorizo y a veces hasta morcilla... ligerito, eh?) y costillas en adobo... uhmmm, qué recuerdos!!! También ví un plato que se estaban comiendo unos señores al lado mío y que por poco no le salto encima de la cuchara: el guisaillo de costillas!!! Dios mío, pero por qué yo no me acuerdo de estas cosas???




Esta vez nos paramos en Capileira; normalemente nos paramos en Pampaneira porque a mí me gusta mucho, vaya, hasta el nombre mola un montón, pero en el cambio está la evolución, no? ;)
Genial el descubrimiento de la CASA MULTIUSOS Y DE CONGRESOS de Capileira, original como la que más!




Parada obligatoria en Fuente Agria a unos 2 km de Portugos en dirección Trevelez. Para quien no haya ido nunca por allí decir que es un poco difícil porque no se ve desde la carretera. Donde veamos una hermita tenemos que aparcar porque desde allí se baja a la “fuente”. ¿Y por qué agria? Pues porque su agua es ferruguinosa, es decir, tiene un alto contenido en hierro que es lo que le da ese sabor amargo, a hierro y ese color rojizo.

Después de esta maravilla nos dirigimos a Trevelez, compramos una paletilla por aquello de no echar de menos mi casa con la vuelta a Milán y nos dirigimos hacia Torrenueva donde nos estaban esperando tantas nuevas aventuras :P




Toma jeroma pastillas de goma... (cómo demonios se escribe jeroma??)




Qué bonito despertar!




Flores...




el Rubio...




Y otros animalitos no podían faltar... que, por cierto, con esta ultima arriesgué la vida :P

Y nada, como este es un blog de cocina vamos a lo que vamos...

L’acqua pazza no es ninguna fórmula secreta y extraña, es sólo el caldilo estupendo que se le queda al pescado cuando uno lo cuece en el horno con su tomatico y su cebollica. Lo probé durante mi viaje a Sicilia pero vaya que no estamos descubriendo América. Yo y muchos de vosotros habréis hecho así el pescado cien mil veces porque, la verdad, es que está muy bueno.

Ingredientes (un poco a ojo):
Dos lubinas de ración (limpias para hacer en el horno)
Tomatitos de cereza o de pera. Tienen que ser rojos y estar bien maduros
Cebolla
Aceitunas negras
Alcaparras
Albahaca
Vino blanco
Aceite, sal y pimienta.

Preparación:

Calentar el horno a 180º.
Poner en una fuente de horno un chorreoncito de aceite de oliva y las lubinas que salaremos por ambos lados y también el interior.
Disponer por toda la fuente la cebolla cortada fina, los tomates cortados en trocitos, las aceitunas cortadas por la mitad y las alcaparras (mejor si las lavamos antes debajo del chorro del grifo para quitarles el exceso de sal o vinagre).
Añadir medio vasito de agua y la albahaca cortada en tiras (si es fresca) y otro chorreoncito de aceite de oliva encima del pescado y las verduras.
Teóricamente el pescado se cuece en el horno unos 20 minutos por kilo... a mí nunca me basta. Yo lo dejé unos 40 minutos, dándole la vuelta a los 20 minutos e incorporando medio vasito de vino blanco.
Si no estamos seguros de la cocción coger un cuchillitoy levantar un poco la piel: si el jugo que sale es transparente aun está crudo, si la carne está blanquita y firme está en su punto y si está blanca y no sale mucho jugo nos hemos pasado.

¡Qué aproveche!

Nota para los coleccionistas de las recetas en PDF: lo sé, soy una pesada, aun no he puesto la del pan y con esta van dos.... es que ya he entrado en el maremagnum del trabajo!!! Arggg.
Palabrita del niño jesus que no me olvido :)

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Lubina all'acqua pazza